Una historia que va de sentimientos, esos que nos identifican pero que tanto nos cuesta mostrar.
Una historia de mujeres, porque en ellas los sentimientos adoptan otra dimensión, especialmente a las madres, porque sin ellas, nada sería posible.
Un tributo por tanto a todas ellas, a su manera de ver e interpretar las cosas, al tesón y perseverancia que ponen en cada cosa, a su feminidad, a la pasión que otorgan a lo que aman, a su amor. A su pensamiento, su razonamiento y templanza. A su grito, su quejío y a su alma. A la fe y esperanza que le asignan a lo que no alcanzan, a su aura, su locura y su calma.
Porque las madres son pura magia.